La crisis actual, o mejor dicho, el tijeretazo de ZP parece que haber desatado una hipócrita competición en las administraciones públicas por ver quién logra el gesto de simbólica austeridad más aplaudido. Entre otras cosas, nuestros políticos parecen (algunos más que otros) dispuestos a bajarse sus salarios.
En Málaga capital, se los bajarán entre un 7 y un 10 por ciento, aunque el debate nos ha dejado como perla la nueva definición de ‘humanidad’ que nos ha ofrecido el alcalde, Francisco de la Torre, a la hora de buscar pretextos para no tocar los indecentes sueldos de algunos directivos.
